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martes, 19 de marzo de 2013

VII Media Maratón de Segovia

17 de marzo de 2013

21.097 km / 1h43m47s / 4m57s x km

 




Una pena, hombre. Habiendo movilizado a toda la familia, la edición de la Media de Segovia que peor tiempo ha hecho. No por mí, que me lo pasé guay corriendo bajo la lluvia, sino por mis tiernos infantes y por mi chica, que acabaron caladitos. Total, para verme solamente un momentín.



Eso sí, la logística de lujo, claro. Comparado con las otras ocasiones I, II, III, IV, V y VI que he corrido, menuda diferencia. Recoges el dorsal el sábado tranquilamente, te tomas unas cañas con Fernando y Carmela por los mesones del centro, te despiertas en el hotel (Venta Magullo, super amables, me dejaron ducharme después de la carrera), desayuno de los campeones, salida sin prisas...lástima de diluvio, los chavales hubieran flipado con los paracas. En fin, otro año será.

En el ambiente de la salida, todos deseando salir para entrar en calor y disfrutar del chaparrón haciendo deporte.


Llueve, definitivamente a mala leche. Joer, esto va a ser épico.



BOUUUUUM y a correr. Vaya con los artilleros, menudo zambombazo y peste a pólvora.


Mucha gente, en seguida se estira la cosa, aunque hay alguno que no se ha colocado bien en la salida y avanza haciendo slalom entre la gente y los bordillos...chico, me parece que este año no es como para batir el récord, pero tú verás.


Llueve, llueve, llueve. Mola.

Aparte del recorrido en los alrededores del hostal Magullo (no sé cómo se llama esa zona), en seguida bajamos a la zona que yo llamo "el parque", del kilómetro 6 al 9.5. Me encanta, además este año nos meten por unas callejas muy estrechas, chapoteamos barro como niños pequeños y cuando nos aglomeramos en un repecho es E-S-P-E-C-T-A-C-U-L-A-R la nube de vaho que despedimos, generamos una niebla cálida sobre nosotros, parece un concierto de Estopa.

Hay dos cuestecitas que son una putada, se me clavan en los riñones como si de repente estuviera tirando de una dovela del acueducto.

Y ahora viene la de verdad, la que sube desde el puente del Eresma hasta el acueducto.




A pasarla como se pueda. Luego viene la recompensa: una pequeña bajada y el paso por el acueducto con gente debajo de los paraguas animando, alguno hasta se toma la molestia de leer el dorsal y decir el apellido (que es lo que me he puesto).

Y ahora el recorrido por el casco antiguo. Genial, todo un acierto, no sabes si subes o bajas, distraido como estás viendo la Segovia menumental, toda exterior, que dirían los Gomaespuma. Obviamente es la zona con más gancho de la carrera. Se pasan los kilómetros sin darse uno cuenta...

... o sí. Al enfilar hacia la parte nueva, el principio del fin, noto las piernas como si fueran de madera. NO, NO y NO. No admito pensamientos negativos, ni pensar siquiera en parar o continuar andando. A pesar del cansancio y de que noto que voy cayendo como una piedra en los tiempos de paso por kilómetros, consigo salir de una racha de malas tentaciones; en parte porque en breve voy a estar en el acueducto y esta zona de crisis pasa rápido..

Le hago un corte de mangas -mental- al pastor de la estatua y sigo por un barrio relativamente reciente (comparado con la parte antigua de Segovia, claro) que me encamina  a la bajada serpenteante del acueducto.

Esta parte del recorrido es la de siempre, así que la cuestecita no me pilla de nuevas. Otra vez, enfilo la calle hacia el acueducto y FLIPO con la gente animando a un mierdecilla como yo.




Al final, numerito con los brazos al cielo. No es por la foto, lo puedo asegurar, es símplemente una forma de descargar adrenalina, de saber que he llegado, de percibir que tantas noches corriendo tipo futintunaij como la canción de los chanclas y título del blog han valido la pena, siquiera parcialmente.

¿Y el tiempo? No voy a hacer la gracieta de responder "lluvioso", el tiempo de 1h44m me parece muy bueno, respecto a la de Getafe, solo siete minutos más.

Como siempre, la media de Segovia ha cumplido perfectamente. El nuevo recorrido me encanta, sobre todo la parte del parque, con sus dos repechos tremendos y las callejas estrechas. La parte monumental una pasada. El detalle de personalizar el dorsal es un puntazo. La animación de la gente, qué decir, más de uno no habría(mos) llegado hasta el final sin esos ánimos. Sí, este año no hay forro ni guantes en la bolsa del corredor, bueno, sobreviviré sin eso. El año que viene, a intentar bajar la marca, así caiga lluvia o nieve.

lunes, 2 de abril de 2012

VI Media Maratón Ciudad de Segovia

Segovia. 25 de marzo de 2012

21.095 m / 1h48m59s / 5m9s x km





A las 7:30 recogí a Fernando del portal de su casa. Eran las 6:30 según el reloj biológico, en esta carrera siempre toca cambiar la hora, menudo madrugón un domingo. Después del desayuno potente en el Leganés Uno ¡a Segovia! Charlando se nos pasó el viajecito en nada, enseguida estábamos aparcando en el comienzo del acueducto. Recogimos las bolsas con el dorsal y nos cambiamos.

Ahí estábamos, en la línea de salida.

POOOOOOOOOOUMMMMMMMM (Cañonazo de la academia de artillería) Y A CORRER

Hace calor y seguramente haya más gente este año. Creo que se están pasando un poco aumentando el número de inscritos, el día que pase algo, ya verás. Alomejor es una impresión mía por la temperatura que hace y la animación de la gente.

Regula, regula, regula. Nada, que no hay manera. Yo solo tengo un ritmo a lo que parece, aunque quiera regular, al final siempre aparece una cuesta abajo en la que acelero y me canso más de lo prudente.

Así que en el kilómetro 7 aparece la cuesta esa que va desde el parque al acueducto y paso las de Cain, un año más. El paso por el acueducto con tantísima gente en la plaza, una pasada, como siempre.

La subida por el casco viejo hacia la catedral, malamente. Me miro en los escaparates de las tiendas de recuerdos (cuando hay hueco entre la gente, que esta zona es donde más se acumula) y veo a un gordito sudando cual cochinillo de Cándido, con una traza atlética lamentable. Ahí es cuando me di cuenta de que El Pastor me espera con su cayada para darme una buena.

Bajo -sin recuperar ni nada por la fuerte pendiente- hacia la parte nueva de Segovia. Ahí está la cuesta, esa avenida es mortal por lo larga y por la pendiente creciente. Cuando ya la has superado, ahí está el puto pastor, no hay forma de llegar hasta él y cuando llegas aún queda lo más duro.

Efectívamente, las paso bien jodidas. Por algo que no sé todavía, no me paro. De hecho, continúo por toda la zona de Nueva Segovia corriendo. En el primer trasqui posible me pienso seriamente acortar la carrera para bajar cuanto antes. No lo hago, tampoco sé por qué.

Pero cuando por fin acaba el recorrido interminable por la parte menos bonita del recorrido y ya estoy en la carretera de La Granja dirección meta, me da una pereza terrible y dejo de correr para seguir andando. Reconozco a gente que me pasa que les había pasado al principio de la carrera o en la primera mitad, es bastante descorazonador que te adelanten, cuando paso cerca de voluntarios que animan, bajo la cabeza avergonzado.



Al final, decido terminar corriendo, sabia decisión. Justo cuando echo a correr otra vez, aparece una hada buena vestida de rosa –como tienen que ir las hadas- y la reconozco

-Coño, Elena, qué tal

-Eh, Santiso, pues aquí vamos jejeje

-Voy bien jodido tía, sigue tú

-Ni de coña, vente conmigo que vamos para la meta

Me convenció no sé como y consiguió llevarme hasta la meta, como había prometido. Un lujo y un placer correr a su lado, entre su buen humor y las coñas que soltaba de vez en cuando, me hizo olvidarme del cansancio y al final, conseguí vencer la distancia, que no el cronómetro.

No creo que hubiese conseguido bajar corriendo lo que quedaba de carrera, lo cierto es que gracias a Elena lo logré. Al final, cabreado y envalentonado, hasta me dí el sprint ese que suelo hacer en la meta, gritando y subiendo los brazos, finalizando en esos nosecuantos arcos de los que consta el acueducto.





Un abrazo a Elena, coger el potente avituallamiento, encontrarme con Fernando y ¡a comer! Un pequeño gran cordero en compañía de la familia, en un asador cercano. El mejor colofón que se puede plantear. Hasta unas copas me tomé ¿el tiempo? 1h49m, bajé de 1h50m y me alejé del objetivo de 1h41m del año anterior. No es para echar cohetes, la verdad. Sobretodo porque la media de Vitoria está aquí ya y en esa sí quería hacer un buen tiempo.

Veremos. Próximamente en sus pantallas.