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martes, 14 de mayo de 2013

XI Media maratón Martín Fiz



12 de mayo de 2013

21.097 km / 1h36m09s / 4m33s x km


MMP


¡¡ Mejor marca personal !!! Oé - oé - oé. Qué contento estoy, copón. Me salió la carrera perfecta. Y sin pretenderlo ni mucho menos esperarlo. De hecho, me la tomaba como una especie de entrenamiento de calidad. Con la excusa de ver a mi cuñado David nos subimos el clan junto con Nuria a Vitoria, para correr (yo) la media de Martín Fiz. El viernes y el sábado tranquilamente, haciendo vida familiar. Nos dio tiempo incluso de ver a Kris, Jesús, Sofía y Jon. Y el domingo el gran día, para mí, no para el resto de la expedición que se quedaron roncando.


Mañana gris en Vitoria, las ventanas de la ciudad se desperezan con los dos speakers y la música petarda de rigor

Preparado...




El gran (y no muy grande) Martín, supervisando la salida

Ambientazo matinal, con el jaleo de patinadores, maratonianos, mediomaratonianos y diezmileros...todos buscando un sitio para echar el pis psicológico. Emocionante el minuto de silencio por lo de Boston. Enseguida, cuatro mil nosecuantos en la salida, primero los rollers y luego:


PUM y a correr.

Y a correr por Vitoria

Pues eso, ya venía con las cuentas hechas, no como el año pasado, que por palomo no seguí el globo. Este año sí; el globo de 3:15 en maratón es el de 1:38 en media maratón. Además, a diferencia de otras carreras, esta vez salgo delante de él. Hasta el kilómetro tres o así no me adelanta, consigo ponerme en su estela y mantener el ritmo; no soy el único, vamos un numeroso grupo (casi todos de la media maratón) siguiendo al amable apañero corredor.

Hay un hombrecillo negro, debe medir menos de 1.60m, con la camiseta del maratón de Lisboa. Buen augurio, ahí tengo yo la mejor marca en la "distancia de Filípides" como dicen los cursis. Qué buenos recuerdos de aquel maratón en Lisboa en el 2008.


Seis, doce kilómetros...le consigo aguantar, aunque se me escape unos metros, siempre acabo teniéndole a la distancia como para pincharlo, cosa que no se me ocurriría porque noto que me va haciendo la carrera, es una referencia continua.


Miro el tiempo en nosecual kilómetro y haciendo las cuentas de cabeza me da la impresión de que va demasiado rápido, pero no es plan de ir tocando los cataplines, yo le sigo a mi ritmo que es más o menos el suyo.

En el kilómetro 14 ahí tengo a la familia. Subidón. Me hace falta porque al poco gira hacia las calles tan largas que hacen un bucle al que no se llega nunca, y encima con cuestas. El globo le tengo a treinta metros, pero alcánzalo tú que a mí me da la risa.


Ya imposible cogerle...a ver quién encuentra a Wally de verde


El bucle en la avenida Maíte Zúñiga es infernal, no se acaba nunca. Los bucles cuando están al principio de la prueba molan, porque así ves a los primeros. En esta carrera se puede ver a los de maratón en patines, maratón a calcetín y media maratón. Al final de la carrera, uno solamente piensa en terminar, y ver los que van delante desmoraliza bastante. Pero qué se le va a hacer.

Yo sigo como puedo al globo.Al final sigue su camino y me quedan dos o tres kilómetros -no recuerdo- de disfrutar más que de penar. Ya con animación porque estamos en todo el centro de Vitoria, entro contento y crecido. A lo lejos mi astigmatismo y sudoración me permite ver el reloj ¿¿Menos de 1h37m? Qué puntazo. Termino la carrera como si hubiera ganado el campeonato mundial en Göteborg, como el padrino y promotor de la prueba, el mítico Martín Fiz.

Mi pequeño gran triunfo






Total, que más contento que unas castañuelas. Madre mía el día que corra con un IMC cercano a 25...

Clasificación oficial


martes, 19 de marzo de 2013

VII Media Maratón de Segovia

17 de marzo de 2013

21.097 km / 1h43m47s / 4m57s x km

 




Una pena, hombre. Habiendo movilizado a toda la familia, la edición de la Media de Segovia que peor tiempo ha hecho. No por mí, que me lo pasé guay corriendo bajo la lluvia, sino por mis tiernos infantes y por mi chica, que acabaron caladitos. Total, para verme solamente un momentín.



Eso sí, la logística de lujo, claro. Comparado con las otras ocasiones I, II, III, IV, V y VI que he corrido, menuda diferencia. Recoges el dorsal el sábado tranquilamente, te tomas unas cañas con Fernando y Carmela por los mesones del centro, te despiertas en el hotel (Venta Magullo, super amables, me dejaron ducharme después de la carrera), desayuno de los campeones, salida sin prisas...lástima de diluvio, los chavales hubieran flipado con los paracas. En fin, otro año será.

En el ambiente de la salida, todos deseando salir para entrar en calor y disfrutar del chaparrón haciendo deporte.


Llueve, definitivamente a mala leche. Joer, esto va a ser épico.



BOUUUUUM y a correr. Vaya con los artilleros, menudo zambombazo y peste a pólvora.


Mucha gente, en seguida se estira la cosa, aunque hay alguno que no se ha colocado bien en la salida y avanza haciendo slalom entre la gente y los bordillos...chico, me parece que este año no es como para batir el récord, pero tú verás.


Llueve, llueve, llueve. Mola.

Aparte del recorrido en los alrededores del hostal Magullo (no sé cómo se llama esa zona), en seguida bajamos a la zona que yo llamo "el parque", del kilómetro 6 al 9.5. Me encanta, además este año nos meten por unas callejas muy estrechas, chapoteamos barro como niños pequeños y cuando nos aglomeramos en un repecho es E-S-P-E-C-T-A-C-U-L-A-R la nube de vaho que despedimos, generamos una niebla cálida sobre nosotros, parece un concierto de Estopa.

Hay dos cuestecitas que son una putada, se me clavan en los riñones como si de repente estuviera tirando de una dovela del acueducto.

Y ahora viene la de verdad, la que sube desde el puente del Eresma hasta el acueducto.




A pasarla como se pueda. Luego viene la recompensa: una pequeña bajada y el paso por el acueducto con gente debajo de los paraguas animando, alguno hasta se toma la molestia de leer el dorsal y decir el apellido (que es lo que me he puesto).

Y ahora el recorrido por el casco antiguo. Genial, todo un acierto, no sabes si subes o bajas, distraido como estás viendo la Segovia menumental, toda exterior, que dirían los Gomaespuma. Obviamente es la zona con más gancho de la carrera. Se pasan los kilómetros sin darse uno cuenta...

... o sí. Al enfilar hacia la parte nueva, el principio del fin, noto las piernas como si fueran de madera. NO, NO y NO. No admito pensamientos negativos, ni pensar siquiera en parar o continuar andando. A pesar del cansancio y de que noto que voy cayendo como una piedra en los tiempos de paso por kilómetros, consigo salir de una racha de malas tentaciones; en parte porque en breve voy a estar en el acueducto y esta zona de crisis pasa rápido..

Le hago un corte de mangas -mental- al pastor de la estatua y sigo por un barrio relativamente reciente (comparado con la parte antigua de Segovia, claro) que me encamina  a la bajada serpenteante del acueducto.

Esta parte del recorrido es la de siempre, así que la cuestecita no me pilla de nuevas. Otra vez, enfilo la calle hacia el acueducto y FLIPO con la gente animando a un mierdecilla como yo.




Al final, numerito con los brazos al cielo. No es por la foto, lo puedo asegurar, es símplemente una forma de descargar adrenalina, de saber que he llegado, de percibir que tantas noches corriendo tipo futintunaij como la canción de los chanclas y título del blog han valido la pena, siquiera parcialmente.

¿Y el tiempo? No voy a hacer la gracieta de responder "lluvioso", el tiempo de 1h44m me parece muy bueno, respecto a la de Getafe, solo siete minutos más.

Como siempre, la media de Segovia ha cumplido perfectamente. El nuevo recorrido me encanta, sobre todo la parte del parque, con sus dos repechos tremendos y las callejas estrechas. La parte monumental una pasada. El detalle de personalizar el dorsal es un puntazo. La animación de la gente, qué decir, más de uno no habría(mos) llegado hasta el final sin esos ánimos. Sí, este año no hay forro ni guantes en la bolsa del corredor, bueno, sobreviviré sin eso. El año que viene, a intentar bajar la marca, así caiga lluvia o nieve.

sábado, 2 de febrero de 2013

XIV Media maratón Getafe

27 de enero de 2013

21.095 km / 1h38m25s / 4m43s x km




Bueno, pues otra más. Algún día tendré que ponerme a hacer un resumen. El día que baje de 1h38m. Hasta entonces, ahí ando, peleando contra mí mismo:

Cada carrera tiene su aquel, esta ha sido una carrera utilitaria. Me ha servido para quitarme el lastre navideño, así como para no excederme en las sucesivas bacanales gastronómicas que la tradición y los compromisos obligan. Por 17 euros (creo recordar que costaba la inscripción) pocas dietas más baratas puedo encontrar.

Pues nada, solipleis que me fui aquella mañana al pueblo de al lao. A menudo el que llega tarde es el que más cerca sale, pues eso me pasó a mí. Después de desayunar tranquilamente, poner un poco en marcha la casa, me fui a la carrera. Tranquilamente. Ya ves, una vez que consigo aparcar, me doy cuenta de que me quedan tres minutos para recoger el dorsal. Joer, menudo calentamiento, un sprint entre los coches y la marabunta. Al final, todo bien, una vez con el dorsal (eso sí, sudando antes de empezar, lo mejor para coger frío y una buena cagalera) me dio tiempo a ponerme en la línea de salida.

Estaba yo filosofando sobre el hecho curioso de que los estiramientos se contagian como los bostezos; en una aglomeración de corredores a la espera del pistoletazo de salida, uno no tiene otra cosa que hacer que charlar con el de al lado y estirar algo porque siempre será mejor que estar de pie quieto. También te puedes atar por quinta vez las zapatillas para que tengan exactamente la misma tensión la de un lado y la del otro, pero eso es una cuestión a tratar en otra entrada. Pues bien, ves por el rabillo del ojo que uno se sube en un bordillo y estira el gemelo, pues al ratito estás buscando tú un bordillo. Si te doblas buscando los tobillos con las manos, pronto verás a otro hacer lo mismo.

Pues en estas estaba yo cuando

PUM y a correr.

Ala, vamos para allá. Mucha gente, mucha. Más o menos se puede correr, menos mal que no me estreso con la marca. El primer kilómetro, casi a 5m. Nada, tranqui, en seguida ya estoy en mi ritmo cochinero de 4m45s-4m40s.

No se puede decir que es la carrera más monumental en la que he estado, pero bueno, como la conozco de otro año pues sabe uno las cuestas y tal, así que se hace llevadera. Noto que además de estar fondón, no voy mal de fondo, porque las piernas van muy bien. A mi ritmo, claro, que uno ya tiene unas cuentas carreras en la chepa y va aprendiendo a regular.





6 km

Pues no lo ví, en el pk 7 llevaba ritmo de haber pasado el pk 6 a 28 minutos. Genial.

12 km

56 minutos justos. Eso es a 4m40s clavado. Mejor que mejor. Parece que no va a haber sorpresas desagradables de 1h40m o más. Las fuerzas y las piernas, correctas. Ya se notan, pero hay que aguantar otros seis kilómetrillos más.

18km

(aquí no recuerdo el tiempo, tampoco paré el cronómetro). Hecho, tengo el 1m38s conseguido. Han costado los últimos dos kilómetros pero como ya estamos en zona con bastante gente y el trazado es más variado se lleva mejor.

21.095 km



Qué puntazo que terminamos cuesta abajo. Terminar en un estadio siempre tiene la ventaja de andar nada más terminar por un mullido y salvaje césped. Estiro un poco. Me pongo la camiseta de regalo para no enfriarme. Sin más ceremonias, andandito al coche para en veinte minutos estar duchado y en casa.

Pues ha empezado bien el año, deportivamente hablando, claro. Ya sabemos como está todo. La siguiente, Segovia, un año más.






 Menuda diferencia de fotos, me ha encantado la foto de la muchacha. Está claro que no importa el tiempo para disfrutar corriendo. Olé también por el de 1m17s, quien pudiera. (Espero que no me denuncie ninguno por poner sus fotos).



































martes, 8 de mayo de 2012

X Maratón Martín Fiz de Vitoria. Prueba de Media Maratón.


 Vitoria. 6 de mayo de 2012.

21.095 km / 1h38m49s / 4m41s x km


Resultado


Aprovechando que el Zadorra pasa por Vitoria o mejor dicho que mi cuñado curra allí y nos brinda apoyo logístico, cómo no aprovechar y correr en primavera una media maratón en esta estupenda ciudad. Nada menos que una prueba apadrinada por el campeón del mundo Martín Fiz, vitoriano de pro.

Allá nos fuimos todo el clan. El viernes aparecimos por allí y nos dio tiempo incluso el sábado a ver a Cris, Jesús, Sofía y a pequeño Jon.

A los chicos les encantó disfrutar de su tío David, de sus gatas y de su casa, DVD incluido.

Gracias a que he tenido trabajo a tupa este último mes  -¿he escrito gracias en minúscula? Mal hecho, he debido escribir GRACIAS A QUE HE TENIDO TRABAJO porque en estos tiempos el curro es un tesoro- me presenté en la meta sin apenas entrenar. Cuando me apunté a la carrera tenía en las piernas aún el comezón de la media de Valencia y su excelente resultado. El objetivo primero era bajar de 1h36m, pero después la realidad y la falta de entrenamiento me obligó a ponerme la meta de bajar de 1h40m. A un mes de esta media maratón en la capital alavesa aún tenía en mente el pobre resultado de la media de Segovia.



Trofeo que alguno ha colocado a uno de los apóstoles de la catedral ¿o es que también se animaba a correr?



Total, que dejé a mi familia roncando y me fui dando un paseo por esa magnífica ciudad (joer, a 15 minutos del centro y está más tranquilo que en mi pueblo) disfrutando de parque tras parque, bien es verdad que era la hora de recogida de los borrachines de la víspera, que aún quedaban bastantes a las ocho de la mañana.



Antes de la salida, con los voluntarios y demás gente de la organización montándolo todo


Al no ser una carrera masiva, dejé la bolsa en el guardarropa sin aguantar cola, un par de pises sicológicos –por una vez, en un meadero público, que da como pena mear en una esquina si está todo tan limpio- y ahí estaba en la salida.


El pequeño gran campeón, charlando con uno de las bicis de la organización


Mi timidez me impidió hacerme una foto con Martín Fiz, que estaba por ahí como un corredor más –de hecho, correría la de 10km- pero tuve arrestos para fotografiarle a traición.

POOOOOOUM y a correr

Antes habían salido los patinadores, qué buen rollo y cómo debe molar hacerse un maratón en menos de dos horas… algún día.

Los corredores íbamos todos juntos, los de la de 10km, los de la media y los del maratón. Sin problema, no es una carrera masiva y de hecho si no lo hubieran organizado así la cosa estaría un poco desangelada. Busqué el globo de 1h40m y no lo encontré ya que solo había liebres para el maratón; no caí, porque me hubiera acoplado al de 3h15m y hubiera podido intentar llegar a 1h37m, qué palomo.


En la salida, aún todos agrupados (notesé los colores distintos de los dorsales, en función del recorrido)



Temperatura perfecta. Ninguna aglomeración en la salida. El recorrido enseguida sale a las afueras de Vitoria y es bastante desangelado, hay muy poca animación pero eso sí, autóctona “Amosmecagüendios Aúpaostia Vengapayá…” y en ese plan.

Los primeros kilómetros, a 4m30-35s. Demasiado rápido. Regulo para evitar una petada. A los 6km llego ya con la velocidad de crucero de 4m40s. Perfecto. Alcanzo los 12km sin demasiados problemas de cansancio y sigo a 4m40s, incluso un poco menos. Ahí empieza el reto, apenas había entrenado más de 12km en el parque de Polvoranca de Leganés y no sabía cómo iban a responderme las piernas.

Quedé con la familia en el pk 14, al pasar por allí la calle estaba casi vacía y me dio un bajón anímico importante. Justo cuando empezaba a notar el cansancio. Fue un pequeño palo, menos mal que a la siguiente curva les distinguí y el momento de ver a los dos chavales y a mi chica animando al aita fue un puntazo. Cada vez dependo más de estos subidones como este en las carreras.


La familia que aplaude unida, permanece unida

A David le dio tiempo a hacerme un par de fotos.

Ya solamente me quedaba el último tercio. Se me hizo llevadero, no apareció la temida fatiga. El bucle del pk 18 sí me pareció largo, con una calle eterna y encima subiendo un poco donde nunca se acababa de llegar a la jodía rotonda. Pero todo llega y además en el pk 16 llevaba tiempo de terminar en 1h40m, sabía que si hacía cada kilómetro a menos de 5 minutos lo tenía, no parecía un desafío demasiado importante. 


A punto de enfilar la calle Dato, la llegada, dándolo todo


Controlando no dejarme caer de ese ritmo, cuando me quise dar cuenta estaba de nuevo entrando en Vitoria centro, ahí ya había bien de animación. Yo en las carreras animo a los que adelanto, supongo que a más de uno le sentará mal y me tomará por gilipollas o incluso engreído, pero me sale de dentro, creo que a alguno sí le habré ayudado. Total que animé a una chica que parecía que estaba entrando en bajón los últimos kilómetros, creo que le vino bien. Fuimos casi en paralelo el último kilómetro, en la recta de meta de la calle Dato, monté mi numerito habitual de entrar gritando y subiendo los brazos, expansivo que es uno.


Mi pequeño gran triunfo


No era para menos, 1h38m. Todo un éxito para el nivel de entrenamientos que llevaba. Muy contento, a recoger la bolsa, ver a la familia, un paseo hasta la casa de David (me costó un poco más que por la mañana, eso sí) y de regreso a los Madriles.


Clasificación (extracto donde salgo yo, claro)

Peaso de finde.




lunes, 2 de abril de 2012

VI Media Maratón Ciudad de Segovia

Segovia. 25 de marzo de 2012

21.095 m / 1h48m59s / 5m9s x km





A las 7:30 recogí a Fernando del portal de su casa. Eran las 6:30 según el reloj biológico, en esta carrera siempre toca cambiar la hora, menudo madrugón un domingo. Después del desayuno potente en el Leganés Uno ¡a Segovia! Charlando se nos pasó el viajecito en nada, enseguida estábamos aparcando en el comienzo del acueducto. Recogimos las bolsas con el dorsal y nos cambiamos.

Ahí estábamos, en la línea de salida.

POOOOOOOOOOUMMMMMMMM (Cañonazo de la academia de artillería) Y A CORRER

Hace calor y seguramente haya más gente este año. Creo que se están pasando un poco aumentando el número de inscritos, el día que pase algo, ya verás. Alomejor es una impresión mía por la temperatura que hace y la animación de la gente.

Regula, regula, regula. Nada, que no hay manera. Yo solo tengo un ritmo a lo que parece, aunque quiera regular, al final siempre aparece una cuesta abajo en la que acelero y me canso más de lo prudente.

Así que en el kilómetro 7 aparece la cuesta esa que va desde el parque al acueducto y paso las de Cain, un año más. El paso por el acueducto con tantísima gente en la plaza, una pasada, como siempre.

La subida por el casco viejo hacia la catedral, malamente. Me miro en los escaparates de las tiendas de recuerdos (cuando hay hueco entre la gente, que esta zona es donde más se acumula) y veo a un gordito sudando cual cochinillo de Cándido, con una traza atlética lamentable. Ahí es cuando me di cuenta de que El Pastor me espera con su cayada para darme una buena.

Bajo -sin recuperar ni nada por la fuerte pendiente- hacia la parte nueva de Segovia. Ahí está la cuesta, esa avenida es mortal por lo larga y por la pendiente creciente. Cuando ya la has superado, ahí está el puto pastor, no hay forma de llegar hasta él y cuando llegas aún queda lo más duro.

Efectívamente, las paso bien jodidas. Por algo que no sé todavía, no me paro. De hecho, continúo por toda la zona de Nueva Segovia corriendo. En el primer trasqui posible me pienso seriamente acortar la carrera para bajar cuanto antes. No lo hago, tampoco sé por qué.

Pero cuando por fin acaba el recorrido interminable por la parte menos bonita del recorrido y ya estoy en la carretera de La Granja dirección meta, me da una pereza terrible y dejo de correr para seguir andando. Reconozco a gente que me pasa que les había pasado al principio de la carrera o en la primera mitad, es bastante descorazonador que te adelanten, cuando paso cerca de voluntarios que animan, bajo la cabeza avergonzado.



Al final, decido terminar corriendo, sabia decisión. Justo cuando echo a correr otra vez, aparece una hada buena vestida de rosa –como tienen que ir las hadas- y la reconozco

-Coño, Elena, qué tal

-Eh, Santiso, pues aquí vamos jejeje

-Voy bien jodido tía, sigue tú

-Ni de coña, vente conmigo que vamos para la meta

Me convenció no sé como y consiguió llevarme hasta la meta, como había prometido. Un lujo y un placer correr a su lado, entre su buen humor y las coñas que soltaba de vez en cuando, me hizo olvidarme del cansancio y al final, conseguí vencer la distancia, que no el cronómetro.

No creo que hubiese conseguido bajar corriendo lo que quedaba de carrera, lo cierto es que gracias a Elena lo logré. Al final, cabreado y envalentonado, hasta me dí el sprint ese que suelo hacer en la meta, gritando y subiendo los brazos, finalizando en esos nosecuantos arcos de los que consta el acueducto.





Un abrazo a Elena, coger el potente avituallamiento, encontrarme con Fernando y ¡a comer! Un pequeño gran cordero en compañía de la familia, en un asador cercano. El mejor colofón que se puede plantear. Hasta unas copas me tomé ¿el tiempo? 1h49m, bajé de 1h50m y me alejé del objetivo de 1h41m del año anterior. No es para echar cohetes, la verdad. Sobretodo porque la media de Vitoria está aquí ya y en esa sí quería hacer un buen tiempo.

Veremos. Próximamente en sus pantallas.