lunes, 29 de agosto de 2016

X Media Maratón de Segovia



Tres semanas antes de ese momento, estaba yo renqueante con grandes molestias en la zona que va de lo que viene siendo el cachete izquierdo del trasero hasta la corva del mismo lado. No sé cómo se llamará ese músculo pero seguro que es importante, porque me desnivelaba al desplazarme como si llevara una rueda pinchada.

Aventuras en otro deporte me pasaron factura. El tema explosivo no es lo mío. A mí llévame arrastrando por las calles de Segovia o de cualquier otro lugar y vaya que vaya lo iré consiguiendo, pero ya con cierta edad los excesos y deportes de explosividad hay que tomárselos con reservas.

El caso es que no sabía cómo iba a funcionar. Seguramente si hubiera sido otra carrera la hubiera dejado pasar, pero siendo este el único compromiso que he ido manteniendo desde hace ya diez añazos de apuntarme a carreras no quise abandonarlo. Sospechaba que me iba a dar otro hostión como unos días antes entrenando y me resignaba a volverme andando desde quien sabe qué punto de la ciudad.

Fotos y risas de rigor con Fernando. BOOOOOOUM cañonazo al canto y a correr.

km 1 Bueno, pues parece que va bien.

km 2 Vaya, no me duele. Esto parece que va.

km 5 Oye que esto sigue. Qué bonita está segovia.

km 10 Uf, se va a hacer duro, pero controlando y respirando va la cosa mejor.

km 16 Joer, casi echo de menos la lesión…maremía

km 18 venga venga que esto ya está

km 20 TOOOMA qué pasada de carrera y de final. Controlando a ver si la voy a liar ahora….pero yo esprinto como está mandado.

Y fin. Otro año más. Ni una molestia en todo el recorrido. Disfrutando la carrera y sintiéndome genial. Curé la lesión a base de reposo. Ha sido un aviso. Las aventuras no corredoras, a los cuarenta y dos…con cuidado.


domingo, 19 de abril de 2015

IX Media Maratón de Segovia

12 de abril de 2015

21.095 km / 1h48m / 5m09s x km





La media de Segovia. Compromiso anual desde que me apunto a carreras. Nueve años ya, sin faltar ninguno, en la ciudad del Acueducto. Ha habido de todo en esas pruebas en las que he participado por buena parte de la península y algunas escapadas internacionales. Desastres y triunfos. En Segovia también, sin pensar en el tiempo, ha habido dias de pasarlas canutas y otros de mejorar expectativas. Lo que sí me encuentro siempre en la capital castellana es una sensación de euforia y de empatía con la ciudad. Algo que hace que repita año tras año.







En esta ocasión, va cambiando la cosa, noche en el hotel con mi familia y la de Fernando. Por la mañana tranquilamente a la línea de meta con apoyo logístico. Desde los tiempos de salir solo de madrugada en Leganés...

Nervios, adrenalina, frío nervioso...lo habitual en la línea de salida. Un día magnífico, temperatura perfecta. Los paracaidistas no aterrizan por no se qué del viento, ellos sabrán lo que pasaba. De repente Angus y compañía descargando el Thunderstruck y BOOOOOOOOOOOOM (cañonazo) y a correr.






Mucha gente. Con tranquilidad intento poner trote cochinero y no llevarme por la energía contagiosa de la salida. Creo que lo consigo. Adelanto al globo de dos horas con la sensación de que va a ser lo único que adelante hoy. Pierdo a Fernando y le veo progresar. Yo hoy me lo voy a tomar con calma.






La primera cuesta sin problema, bajamos hasta el parque y bajamos, bajamos...me encanta este recorrido. El tramo al lado del río es espectacular de bonito. Regulo sin hacer el perezoso pero tampoco forzando ni lo más mínimo.

Repecho que tira de los riñones y ya estamos en el cuestón que desemboca en la primera pasada por el acueducto. Lo hago a buen ritmo, es decir, a ritmo constante y bien.






El recorrido por el casco viejo lo disfruto mucho. Al no ir asfixiado contemplo la ciudad a la vez que le doy buena caña a las piernas.

En la puerta del Alcázar me doy cuenta que han caído los kilómetros casi sin darme cuenta. Afronto la bajada y la subida alejándonos del centro histórico con suficiencia de fuerzas. Qué recuerdos cuando se ve a lo lejos el jodío pastor y su glorieta, lo que era el anticipo de un vía crucis donde ibas recogiendo cadáveres de compañeros corredores y en alguna ocasión ejercienciendo también de zombi con mallas. Hoy no, el recorrido además de mucho más bonito es más suave y a estas alturas quedan unos cuatro kilómetros. Ya pesan en las piernas las subidas y las bajadas, pero ataco los últimos tramos con mucha fuerza. No sé el tiempo que llevo ni me importa, estoy disfrutando de verdad. Hay una última cuestita que termina en una curva y ya sé que es toda bajada.

De nuevo doy con los del jamón y el vino, que se colocan en un tramo desde el que se ve el comienzo del acueducto, cuando por unos metros parece una reguera normal y corriente antes de convertirse en la espectacular obra de ingeniería. No puedo pasar de largo y engancho unas lonchas de jamón recién cortado y un trago de tinto de una bota que alguien me pasa. Buf, ni que fuera Viagra. Las viandas me provocan tal ataque de energía que afronto la línea de meta esprintando. 

Cuando ya veo el acueducto todo para mí y voy desbocado, liberando la tensión de meses (trabajo, familia, etc.) acumulada, aparece mi tronco, mi pequeño gran tronco y cogiéndonos de la mano llegamos a la meta. Subidón increíble.






Casi tendría fuerzas para darme la vuelta y hacer el recorrido inverso, buscando la célebre distancia del atontado que corrió con la armadura puesta para soltar aquello de Ne nike kame. Es un proyecto que me ronda la cabeza últimamente y quizá materialice el año próximo, que casualmente cumpliré 42. No hacen falta más pistas, ¿no?. Seguiremos informando.








jueves, 24 de abril de 2014

VIII Media Maratón de Segovia

30 de marzo de 2014

21.097 km / 1h54m / 5m24s x km





Pues no hay mucho que contar. Me pasé la semana previa con fiebre y debilidad extrema. Hasta el viernes no decidí ir. La familia estaba igual de jodida que yo o más, así que me tocó ir solipleis. Con más pocas ganas... Pero bueno, era cuestión de tomárselo como un entrenamiento de lujo, así que salí de madrugón, conduje hasta Segovia bastante entretenido con la radio y una vez allí, lo de siempre: recoje el chip, cambiate, ahora un ratito hasta que empiece la carrera...tengo frío....ostias....glogloglogloglo....ay ay ay....gloglogloglo...pues a buscar un sitio. Efectívamente, había algo que hacer que nadie podía hacer por mí, además con bastante urgencia. Faltaban cuarenta minutos hasta la salida, así que en lugar de buscar un baño en un bareto o los baños químicos de la organización (al descartar ambas opciones demostré una gran empatía con la humanidad, o por lo menos con la parte de la misma que fuera detrás de mí en dichas localizaciones), cogí el coche, salí de la ciudad y en la primera carretera que encontré me aparté en una salida y ahí procedí.

Con mejor cuerpo y con menos ganas aún, me puse de corto y me encaminé a la carrera. Ahí un poco más animado pero con mayor sensación de frío esperé entre la multitud a que sonara el cañonazo y...


BOOOOOOOOOOOM Y A CORRER


Encontré un regalo: El globo de las dos horas. Pégate a él como una lapa. Lo hago y compruebo que las perezosas piernas van cogiendo temperatura. Voy suave, de menos a más, de menos a más. En el kilómetro tres o así ya definitivamente le voy dejando atrás al amiguete del globo. Me giro de vez en cuando y controlo la distancia. Genial, mientras le tenga por ahí detras hago 2h o menos. Mejor de lo que yo creía.

Bajamos hasta el parque, después el bucle tan largo por el sendero al lado del río, las dos cuestas en las que te dejas los riñones y ahí esta....la subida al acueducto. Por suerte, ya me la conozco. La afronto con paciencia, sé que estamos al principio y cada esfuerzo innecesario se paga muy caro.

El recorrido por el centro de Segovia se me pasa en un plis-plás, es muy entretenido. La Catedral, el Alcázar, la plaza, etc. Bien de animación y música en vivo.

Ahora viene lo bueno, o lo malo según se mire. Salimos del casco urbano y hay que callejear por calles más impersonales pero con unas cuestas que me recuerdan que 1) estoy sin entrenar 2) estoy recién recuperado (no del todo) una gripe o algo parecido. Me cuesta horrores correr por las cuestas. Después del desvío que se pasa cerca de la glorieta del pastor -si hubiera que seguir el recorrido antiguo no sé si hubiera hecho todo el tramo corriendo- se encamina uno hacia no sé qué barrio y por fin, alguien te dice que "a partir de ahí todo es bajada" y resulta ser cierto. Unos señores dando jamón, ni Isostar ni ná, Jamonaco. Ni que decir tiene que supo a gloria.

Pasillo, gente animando, emoción...qué gozada de final, de carrera y de todo.

¿El tiempo? Lluvioso, frío y gris. ¿El otro tiempo? menos de dos hora. Objetivo cumplido. Otra más, sigo siendo fiel a Segovia. Ya veremos el año que viene. Por lo pronto, a casa y a recuperar, seguro que con el enfriamiento de correr y el calor de después se me pasa la tontería por la vía rápida...y efectívamente, así fue.



viernes, 29 de noviembre de 2013

49ª BEHOBIA-SAN SEBASTIÁN

10 de noviembre de 2013

20km / 1h36m31s / 4m50s x km


Ala, pues otra más. "Siempre" (ya llevo tres, con esta) es un gustazo esta carrera. No sólo por la carrera en sí, sino por todo lo que conlleva: viaje, ciudad y entorno, ambientazo. De hecho, la prueba deportiva empieza a ser una excusa.

En esta ocasión ibamos a subir tres parejas y al final fuimos mi chica y yo nada más. El Mario y el Fernan causaron baja, y es que la vida a los 40 ya es muy complicada. Aquello de apuntarse a una carrera dos días antes y salir con el coche a donde fuera a ver qué pasaba fueron tiempos buenos, pero ya más pretéritos que los estiramientos con rebotes.

El programa habitual: Salir por la mañana temprano, kilómetros y kilómetros sazonados de putos peajes y abundantes radares recaudatorios. Llegar a Donosti, esta vez se recogían los dorsales en el velódromo de Anoeta, al lado del estadio del mismo nombre. Todo genial organizado, aunque la puerta de entrada era la de "de servicio" y costó un poco encontrarla. No tuve problema para recoger los dorsales de los rajaos, por lo menos que les pudiera llevar la camiseta. Una lástima no haber podido vender su dorsal a algún participante que le interesara, pero no dio tiempo a anunciarlo debidamente.

Se me pasó por la cabeza ponerme sus chips en mis zapas al día siguiente en la carrera, para así "correr juntos" pero luego deseché la idea por parecerme sentimentaloide...ni que hubieran desaparecido en un tsunami, joer.





El hotel lo teníamos en Hondarribia, así que como ya conocíamos San Sebastián, nos tomamos los pintxos allí, que tampoco los hacen mal, a fe mía. Llegamos con la cocina del bareto que elegimos a punto de cerrar, pero nos hicieron lo que les pedimos sin problemas. Unas cerves y unos buenos platos después, ya estábamos listos para la siestaca de la víspera de la carrera. Un bonito paseo por la zona del puerto y la tarde-noche en el hotel, seguimos sesteando y disfrutando del noble arte de hacer nada, todo un lujo si eres padre y has soltado a tus tiernos infantes con los abuelos. Eso sí, lloviendo sin parar, lo que era un presagio bastante cabrón para el día siguiente.

La carrera

Eh, antes que nada, desayunar. El desayuno de la Behobia ha de ser super contundente. No empezaría a correr hasta tres horas más tarde, así que a fundir el bufé del hotel. Un corredor (a las siete y media de la mañana eramos todos corredores o acompañantes en el salón de desayunos) se me quedó mirando sorprendido al ver la mesa repleta de comida, me dieron ganas de aconsejarle que hiciera lo mismo porque estaba sólo con un zumito, pero pasé; no soy de meterme donde no me llaman.




Me llevó mi chica hasta la estación de tren de donde salen los autobuses lanzadera que llevan a la salida. Ahí ya empezaba el ambiente. Es gracioso ver tanta gente con mallas en un transporte público. Nos dejó el autobús a más de un kilómetro, joer, pues vaya, cosas de la organización de un evento tan masivo. En fin, tampoco es que hubiera prisa. El tiempo, lluvioso y sobre todo, ventoso.



Dejar la mochila en los camiones, un momentín. Buf, ahora me queda una hora de hacer el moñas hasta que salga. Por suerte, tenía el poncho de plástico para no enfriarme. Comí un plátano, fui a mear, me dí una vuelta, fui a mear, me di otra vuelta...ahí es cuando más eché de menos a los compañeros del metal. Después de mear por tercera vez y de darme otra vuelta, un par de fotos y ya parece que se anima el tema.

Salen los de las sillas de ruedas de carreras. Impresionante ejemplo de superación y gusto por el deporte, siempre emociona ver a esta gente.

Los patinadores...no me gustaría verme en su pellejo, con viento en contra 20 km. Bueno, estos tíos son duros, se preparan para eso. Debe molar, a lo mejor algún día retomo lo de los rollers, pero en fin, por ahora mi rollo es el rock.

Salen los buenos, los segundos más buenos, los terceros más buenos...se van sucediendo los distintos dorsales, la verdad es que es impresionante que casi 30.000 tíos se vayan sucediendo en la salida sin problemas ni aglomeraciones.




PUM y a correr

Por fin, venga, vamos al tema, que para eso hemos venido. Después de ¿entrenar? y de toda la logística del viaje, ya por fin todo cobra sentido. Estoy pateando el primer kilómetro de la Behobia, 19 más y estoy en meta. A disfrutar.

Porque eso es lo que se hace esta carrera, disfrutar. No es para batir récords, tampoco es un desafío deportivo de envergadura como la Media de Segovia antes de que cambiaran el recorrido este año. Quiero decir, la Behobia es dura porque tiene dos subidas fuertes Gaintxurizketa y Miracruz, pero también tiene bastantes tramos en descenso. Sin ir más lejos, una Tapia de la Casa de Campo con tres kilómetros más le gana en dureza de lejos.

Animación todo el recorrido. No pasas 500 metros sin que haya nadie animando. Haga el tiempo que haga. Si alguien se tira el rollo y lee el nombre del dorsal y saca un "Aúpa David" ya parece que corres cuesta abajo y con el viento de culo.

Hay bastante viento, me aprovecho lo que puedo de algún rebufo como si fuera un ciclista, sobre todo en Gaintxurizketa que es el tramo más expuesto. Noto que me adelantan bastantes, confío en llevar un ritmo constante y hacer mi carrera, pero las dudas surgen. Como quiero desfogarme en los últimos tres kilómetros, sigo a mi bola, aunque con la sensación de que no va a ser una carrera como para enmarcar.

Paso el primer alto con el objetivo cumplido, ritmo de velocidad de crucero, piernas sueltas y oxigenadas, respiración rítmica. Agradezco el desayuno brutal, noto que voy con bien de combustible.

Los toboganes de Lezo, la parte más bonita. Carretera con subebaja, animación, paisaje muy entretenido por lo verde y las casas, la gente animando, el pirata en su cuneta.

En el puerto de Pasaia, respecto a otras ediciones, hay mucha más gente. Es curioso que se haga tan pesado siendo la parte horizontal del perfil, casi prefiero una cuestecita. Las rectas largas y el paisaje industrial no es algo que a un corredor -por lo menos al que suscribe- le vuelvan loco, por más que sea curioso trotar entre grúas, naves e instalaciones portuarias.




¿Ves? Si es que esta carrera se hace con la picha, ya estoy subiendo Miracruz. Las piernas lo notan, pero aquí sí que es un pasillo de gente y el esfuerzo se hace no llevadero, pero sí bastante soportable. La ventaja de conocerme el recorrido es que sé en todo momento lo que me queda de cuesta. Es durilla, la jodía, pero se acaba pronto.

Ahora sí que toca recoger beneficios, hacer caja de la altitud y bajar hasta el Kursaal. Sé que es todo bajada hasta el final, lástima no estar un pelín más fuerte o menos gordo y apretar más. Bueno, aún así me lanzo con las últimas fuerzas que me quedan.




Lo mejor, la última curva en 90º junto al ayuntamiento. No he visto el peká, pero creo calcular bien cuando estimo que es un kilómetro hasta la meta. Me animo dando unas palmas y la gente me anima a mí. Hago el patético sprint final que acostumbro y aún cuando paso el puente sobre el Urumea echando el bofe y renegando ya de correr, veo el arco de meta y subo los brazos. Subidón, subidón.

Miro el tiempo, una hora, treinta y seis. Uf. Bueno, es como una hora y cuarenta o cuarenta y uno en media maratón. Está dentro del margen. Un poco alto, pero el entrenamiento y la preparación no ha dado para más.

Recoger la bolsa con avituallamiento, la mochila...tan bien organizado como el resto de la carrera. Una gozada.

Muy contento, no es que sea un éxito deportivo del copón, pero he disfrutado de nuevo esta carrera a tope. El año que viene es la emblemática edición número 50, me parece que voy a hacer otra visita...






Arantza Ezquerro


Por la tarde me enteré que una mujer falleció cuando estaba a punto de terminar, en el último kilómetro. La parada cardiorrespiratoria esa que da de repente. Estaba corriendo con su pareja. No me puedo ni imaginar el disgusto y la tristeza. Sin palabras.



Igualmente sin palabras me dejó el gesto del ganador de la carrera, Pedro Nimio, regalando su triunfo a la familia de la joven. Hay gente que hace cosas que le reconcilian a uno con el resto de la humanidad y le hace recuperar la fe en las personas de verdad, no en los mequetrefes que se creen que nos representan en ciertos ámbitos de la vida (políticos, laborales, mediáticos, culturales...pero es una opinión personal que no viene al caso en este blog, lo importante es lo que hizo este corredor). Si has leido hasta aquí, tienes que leer esto:




http://pedronimodeloro.es/blog/76-behobia-san-sebastian-el-valor-de-las-personas.html

que es la crónica de su propia carrera de este corredor gallego, que me acaba de poner los pelos como escarpias. Qué tío más grande. Este sí que es un corredor de los buenos. Con ese gesto que habrá salido como un "punto" que le dio y sin pensarlo mucho, seguramente sin proponérselo nos ha representado a los 23.000 corredores de ese día. Creo que a los amigos y familiares de Arantza les habrá llegado este abrazo colectivo gracias a la donación de Pedro. Gracias, por hacérselo llegar.





martes, 14 de mayo de 2013

XI Media maratón Martín Fiz



12 de mayo de 2013

21.097 km / 1h36m09s / 4m33s x km


MMP


¡¡ Mejor marca personal !!! Oé - oé - oé. Qué contento estoy, copón. Me salió la carrera perfecta. Y sin pretenderlo ni mucho menos esperarlo. De hecho, me la tomaba como una especie de entrenamiento de calidad. Con la excusa de ver a mi cuñado David nos subimos el clan junto con Nuria a Vitoria, para correr (yo) la media de Martín Fiz. El viernes y el sábado tranquilamente, haciendo vida familiar. Nos dio tiempo incluso de ver a Kris, Jesús, Sofía y Jon. Y el domingo el gran día, para mí, no para el resto de la expedición que se quedaron roncando.


Mañana gris en Vitoria, las ventanas de la ciudad se desperezan con los dos speakers y la música petarda de rigor

Preparado...




El gran (y no muy grande) Martín, supervisando la salida

Ambientazo matinal, con el jaleo de patinadores, maratonianos, mediomaratonianos y diezmileros...todos buscando un sitio para echar el pis psicológico. Emocionante el minuto de silencio por lo de Boston. Enseguida, cuatro mil nosecuantos en la salida, primero los rollers y luego:


PUM y a correr.

Y a correr por Vitoria

Pues eso, ya venía con las cuentas hechas, no como el año pasado, que por palomo no seguí el globo. Este año sí; el globo de 3:15 en maratón es el de 1:38 en media maratón. Además, a diferencia de otras carreras, esta vez salgo delante de él. Hasta el kilómetro tres o así no me adelanta, consigo ponerme en su estela y mantener el ritmo; no soy el único, vamos un numeroso grupo (casi todos de la media maratón) siguiendo al amable apañero corredor.

Hay un hombrecillo negro, debe medir menos de 1.60m, con la camiseta del maratón de Lisboa. Buen augurio, ahí tengo yo la mejor marca en la "distancia de Filípides" como dicen los cursis. Qué buenos recuerdos de aquel maratón en Lisboa en el 2008.


Seis, doce kilómetros...le consigo aguantar, aunque se me escape unos metros, siempre acabo teniéndole a la distancia como para pincharlo, cosa que no se me ocurriría porque noto que me va haciendo la carrera, es una referencia continua.


Miro el tiempo en nosecual kilómetro y haciendo las cuentas de cabeza me da la impresión de que va demasiado rápido, pero no es plan de ir tocando los cataplines, yo le sigo a mi ritmo que es más o menos el suyo.

En el kilómetro 14 ahí tengo a la familia. Subidón. Me hace falta porque al poco gira hacia las calles tan largas que hacen un bucle al que no se llega nunca, y encima con cuestas. El globo le tengo a treinta metros, pero alcánzalo tú que a mí me da la risa.


Ya imposible cogerle...a ver quién encuentra a Wally de verde


El bucle en la avenida Maíte Zúñiga es infernal, no se acaba nunca. Los bucles cuando están al principio de la prueba molan, porque así ves a los primeros. En esta carrera se puede ver a los de maratón en patines, maratón a calcetín y media maratón. Al final de la carrera, uno solamente piensa en terminar, y ver los que van delante desmoraliza bastante. Pero qué se le va a hacer.

Yo sigo como puedo al globo.Al final sigue su camino y me quedan dos o tres kilómetros -no recuerdo- de disfrutar más que de penar. Ya con animación porque estamos en todo el centro de Vitoria, entro contento y crecido. A lo lejos mi astigmatismo y sudoración me permite ver el reloj ¿¿Menos de 1h37m? Qué puntazo. Termino la carrera como si hubiera ganado el campeonato mundial en Göteborg, como el padrino y promotor de la prueba, el mítico Martín Fiz.

Mi pequeño gran triunfo






Total, que más contento que unas castañuelas. Madre mía el día que corra con un IMC cercano a 25...

Clasificación oficial


martes, 19 de marzo de 2013

VII Media Maratón de Segovia

17 de marzo de 2013

21.097 km / 1h43m47s / 4m57s x km

 




Una pena, hombre. Habiendo movilizado a toda la familia, la edición de la Media de Segovia que peor tiempo ha hecho. No por mí, que me lo pasé guay corriendo bajo la lluvia, sino por mis tiernos infantes y por mi chica, que acabaron caladitos. Total, para verme solamente un momentín.



Eso sí, la logística de lujo, claro. Comparado con las otras ocasiones I, II, III, IV, V y VI que he corrido, menuda diferencia. Recoges el dorsal el sábado tranquilamente, te tomas unas cañas con Fernando y Carmela por los mesones del centro, te despiertas en el hotel (Venta Magullo, super amables, me dejaron ducharme después de la carrera), desayuno de los campeones, salida sin prisas...lástima de diluvio, los chavales hubieran flipado con los paracas. En fin, otro año será.

En el ambiente de la salida, todos deseando salir para entrar en calor y disfrutar del chaparrón haciendo deporte.


Llueve, definitivamente a mala leche. Joer, esto va a ser épico.



BOUUUUUM y a correr. Vaya con los artilleros, menudo zambombazo y peste a pólvora.


Mucha gente, en seguida se estira la cosa, aunque hay alguno que no se ha colocado bien en la salida y avanza haciendo slalom entre la gente y los bordillos...chico, me parece que este año no es como para batir el récord, pero tú verás.


Llueve, llueve, llueve. Mola.

Aparte del recorrido en los alrededores del hostal Magullo (no sé cómo se llama esa zona), en seguida bajamos a la zona que yo llamo "el parque", del kilómetro 6 al 9.5. Me encanta, además este año nos meten por unas callejas muy estrechas, chapoteamos barro como niños pequeños y cuando nos aglomeramos en un repecho es E-S-P-E-C-T-A-C-U-L-A-R la nube de vaho que despedimos, generamos una niebla cálida sobre nosotros, parece un concierto de Estopa.

Hay dos cuestecitas que son una putada, se me clavan en los riñones como si de repente estuviera tirando de una dovela del acueducto.

Y ahora viene la de verdad, la que sube desde el puente del Eresma hasta el acueducto.




A pasarla como se pueda. Luego viene la recompensa: una pequeña bajada y el paso por el acueducto con gente debajo de los paraguas animando, alguno hasta se toma la molestia de leer el dorsal y decir el apellido (que es lo que me he puesto).

Y ahora el recorrido por el casco antiguo. Genial, todo un acierto, no sabes si subes o bajas, distraido como estás viendo la Segovia menumental, toda exterior, que dirían los Gomaespuma. Obviamente es la zona con más gancho de la carrera. Se pasan los kilómetros sin darse uno cuenta...

... o sí. Al enfilar hacia la parte nueva, el principio del fin, noto las piernas como si fueran de madera. NO, NO y NO. No admito pensamientos negativos, ni pensar siquiera en parar o continuar andando. A pesar del cansancio y de que noto que voy cayendo como una piedra en los tiempos de paso por kilómetros, consigo salir de una racha de malas tentaciones; en parte porque en breve voy a estar en el acueducto y esta zona de crisis pasa rápido..

Le hago un corte de mangas -mental- al pastor de la estatua y sigo por un barrio relativamente reciente (comparado con la parte antigua de Segovia, claro) que me encamina  a la bajada serpenteante del acueducto.

Esta parte del recorrido es la de siempre, así que la cuestecita no me pilla de nuevas. Otra vez, enfilo la calle hacia el acueducto y FLIPO con la gente animando a un mierdecilla como yo.




Al final, numerito con los brazos al cielo. No es por la foto, lo puedo asegurar, es símplemente una forma de descargar adrenalina, de saber que he llegado, de percibir que tantas noches corriendo tipo futintunaij como la canción de los chanclas y título del blog han valido la pena, siquiera parcialmente.

¿Y el tiempo? No voy a hacer la gracieta de responder "lluvioso", el tiempo de 1h44m me parece muy bueno, respecto a la de Getafe, solo siete minutos más.

Como siempre, la media de Segovia ha cumplido perfectamente. El nuevo recorrido me encanta, sobre todo la parte del parque, con sus dos repechos tremendos y las callejas estrechas. La parte monumental una pasada. El detalle de personalizar el dorsal es un puntazo. La animación de la gente, qué decir, más de uno no habría(mos) llegado hasta el final sin esos ánimos. Sí, este año no hay forro ni guantes en la bolsa del corredor, bueno, sobreviviré sin eso. El año que viene, a intentar bajar la marca, así caiga lluvia o nieve.

sábado, 2 de febrero de 2013

XIV Media maratón Getafe

27 de enero de 2013

21.095 km / 1h38m25s / 4m43s x km




Bueno, pues otra más. Algún día tendré que ponerme a hacer un resumen. El día que baje de 1h38m. Hasta entonces, ahí ando, peleando contra mí mismo:

Cada carrera tiene su aquel, esta ha sido una carrera utilitaria. Me ha servido para quitarme el lastre navideño, así como para no excederme en las sucesivas bacanales gastronómicas que la tradición y los compromisos obligan. Por 17 euros (creo recordar que costaba la inscripción) pocas dietas más baratas puedo encontrar.

Pues nada, solipleis que me fui aquella mañana al pueblo de al lao. A menudo el que llega tarde es el que más cerca sale, pues eso me pasó a mí. Después de desayunar tranquilamente, poner un poco en marcha la casa, me fui a la carrera. Tranquilamente. Ya ves, una vez que consigo aparcar, me doy cuenta de que me quedan tres minutos para recoger el dorsal. Joer, menudo calentamiento, un sprint entre los coches y la marabunta. Al final, todo bien, una vez con el dorsal (eso sí, sudando antes de empezar, lo mejor para coger frío y una buena cagalera) me dio tiempo a ponerme en la línea de salida.

Estaba yo filosofando sobre el hecho curioso de que los estiramientos se contagian como los bostezos; en una aglomeración de corredores a la espera del pistoletazo de salida, uno no tiene otra cosa que hacer que charlar con el de al lado y estirar algo porque siempre será mejor que estar de pie quieto. También te puedes atar por quinta vez las zapatillas para que tengan exactamente la misma tensión la de un lado y la del otro, pero eso es una cuestión a tratar en otra entrada. Pues bien, ves por el rabillo del ojo que uno se sube en un bordillo y estira el gemelo, pues al ratito estás buscando tú un bordillo. Si te doblas buscando los tobillos con las manos, pronto verás a otro hacer lo mismo.

Pues en estas estaba yo cuando

PUM y a correr.

Ala, vamos para allá. Mucha gente, mucha. Más o menos se puede correr, menos mal que no me estreso con la marca. El primer kilómetro, casi a 5m. Nada, tranqui, en seguida ya estoy en mi ritmo cochinero de 4m45s-4m40s.

No se puede decir que es la carrera más monumental en la que he estado, pero bueno, como la conozco de otro año pues sabe uno las cuestas y tal, así que se hace llevadera. Noto que además de estar fondón, no voy mal de fondo, porque las piernas van muy bien. A mi ritmo, claro, que uno ya tiene unas cuentas carreras en la chepa y va aprendiendo a regular.





6 km

Pues no lo ví, en el pk 7 llevaba ritmo de haber pasado el pk 6 a 28 minutos. Genial.

12 km

56 minutos justos. Eso es a 4m40s clavado. Mejor que mejor. Parece que no va a haber sorpresas desagradables de 1h40m o más. Las fuerzas y las piernas, correctas. Ya se notan, pero hay que aguantar otros seis kilómetrillos más.

18km

(aquí no recuerdo el tiempo, tampoco paré el cronómetro). Hecho, tengo el 1m38s conseguido. Han costado los últimos dos kilómetros pero como ya estamos en zona con bastante gente y el trazado es más variado se lleva mejor.

21.095 km



Qué puntazo que terminamos cuesta abajo. Terminar en un estadio siempre tiene la ventaja de andar nada más terminar por un mullido y salvaje césped. Estiro un poco. Me pongo la camiseta de regalo para no enfriarme. Sin más ceremonias, andandito al coche para en veinte minutos estar duchado y en casa.

Pues ha empezado bien el año, deportivamente hablando, claro. Ya sabemos como está todo. La siguiente, Segovia, un año más.






 Menuda diferencia de fotos, me ha encantado la foto de la muchacha. Está claro que no importa el tiempo para disfrutar corriendo. Olé también por el de 1m17s, quien pudiera. (Espero que no me denuncie ninguno por poner sus fotos).



































sábado, 17 de noviembre de 2012

Bautizo en cala Morell

Todo un pepino de mar
Todo empezó cuando mi chica me regaló un viaje a Menorca, un fin de semana, para relajarnos y ver a unos colegas afincados allí hace ya bastantes años. A pesar del poco tiempo del que disponíamos, la mañana del sábado la tenía despejada, así que me decidí por fin a probar eso del buceo. Múltiples amiguetes y familiares ya lo han probado y se ponen tan pesaditos contándolo que yo quería, por lo menos, probarlo también.

¿Convertirme en buzo? ¿Dedicarme a este deporte? Difícil, soy más de secano que los alcornoques y para mí el mar es algo muy exótico, que mola, que mola mucho, pero cualquier actividad en él es tan rara casi como ir a la luna.

Aún así, claro, tengo mucha curiosidad. Y ahora que lo he probado, más todavía.

Por internete me hice una lista de las escuelas de buceo de la isla. La que me pillaba más cerca de donde íbamos a dormir no operaba en temporada baja, probé la siguiente y el simpático gerente de SCUBA PLUS me dijo que sí que trabajaban y que podía bautizarme ese sábado in the morning. Al final, dormimos en casa de Ramiro merced a su hospitalidad, en la otra punta de la isla. Lo único malo es que al día siguiente, tocaba madrugar.





Pues nada, ya estaba todo hecho. Después de un viaje en el sitio VIP de la RYANAIR, cuyo privilegio consiste en tener número de asiento, y que éste coincide con la salida de emergencia (con lo que puedes estirar las piernas y alomejor no morir de trombosis) y además, ser el responsable de abrir dicha puerta en caso de accidente; lo más alucinante fue que se me acerca un azafato y me dice "Oye, tú eres el responsable de abrirnos esta puerta de emergencia si hacemos un aterrizaje forzoso, leete las instrucciones y si tienes alguna duda me preguntas". Nada menos, bueno, por lo menos era sencillo, prácticamente como un mueble de IKEA sección torpes, eso sí, como toda la multitud que cabe en un avión dependan de mi destreza y sangre fría lo llevan clarinete.

Cartelito para abrir la puerta de emergencia y ser un héroe ¿dónde tengo las gafas?

El caso es que llegamos sin ninguna novedad, ocupamos la casa de Ramiro, cenamos en el bareto de al lado y a la piltra, bien cargaditos de cerveza. Al día siguiente, nos levantamos y marchando a la escuela de buceo. Qué nerviosssssss.

La experiencia

Llegamos en hora (pero no nos dio tiempo a desayunar, menos mal que mi chica me llevó un bocata que me zampé mientras rellenaba un formulario en el que juraba y perjuraba que estaba sano y que la culpa de morir iba a ser mia por no hacer caso de mi profe). Mientras tachábamos casillas sin leerlas más que lo suficiente como para no poner que nos gusta tragar agua de mar o que vamos a perder las gafas, vimos un vídeo que era un auténtico rollo en el que los personajes tenían una estética a medio camino entre Dallas y El coche fantástico, con pantalón pitillo, sonrisas californianas con cientos de dientes blancos refulgentes y laca a tope, disfrutaban de su experiencia diving.

Los dos nuevos sirenos

Hay que ver lo que pesa esto!!

Mi sensei iba a ser Marcos, apoyado por Loren. Mi compi de clase fue Xabi. Total, que éramos tres y el de la guitarra, tuve un privilegiado curso casi particular.


Nos pusimos a la faena, nos probamos el traje, y nos dieron las primeras indicaciones sobre el equipo: regulador, botella, chaleco, tráquea (¿ha dicho tráquea? Sí, se llama así), relojito para la profundidad y aire restante...madre mía, que esto va en serio.

El lugar del bautizo fue en Cala Morell. Un sitio de los que abundan en Menorca pero que para los castellanos nos parece sencíllamente alucinante.

Cala Morell

Foto fusilada desde http://www.shimetzu.com algún día se lo diré ;-)


Fuimos hasta allí charlando y cogiendo un poco de confianza con los dos desconocidos -para mí, que no para Xabi- de los que iba a depender mi vida en las siguientes horas. Una vez en el aparcamiento, curso detallado de todos los chismes y cacharros. Al final, todo el equipo está super bien inventado y todos esos tubos, relojitos y cosas llenas de aire que se hinchan y deshinchan son bastante sencillas de manejar, intuitivas y prácticas.


Por suerte, los pardillos sólo tenemos que llevar la mitad de todo esto

Ala, al agua. Lo primero, a darse un chapuzón con el neopreno puesto para que sea más fácil abrochárselo. Importante no tirarse con los plomos -como hice yo- no porque te vayas a hundir que con lo que flota el traje no era el caso, sino que luego salir del agua es bastante más complicado por la escalerita del muelle. Ahí ví lo que era la transición entre el agua y la realidad de la superficie. Lo que vale para un sitio no vale para el otro, claramente.

Por no hablar de las jodías aletas, si nadar con ellas para mí era un misterio, andar con ellas símplemente es casi imposible.

GRRRROJJJJ ¡¡CHUP!! El truco de echar un gapo a las gafas ya me lo sabía.


Una vez abrochados y revisados varias veces por nuestros profes, sí que nos tiramos en serio al agua con toda la equipación. La primera sensación después de tirarte haciendo el salto ese tipo suicida y sumergirte para enseguida flotar como si rebotaras hacia la superficie, es ser una boya humana. Con todos los achiperres, no podía desplazarme con la falta de elegancia y torpeza habitual de cuando me baño en las pozas -charcos decimos nosotros- de mi pueblo. El no poder moverme hacia donde yo quiero me agobia un poco. Con las gafas se ve guay. Me veo mis piececitos transformados en aletas y debajo el fondo marino que espera explorar en breve. Me va gustando. De temperatura genial, el neopreno cumple a la perfección su papel.


Fake 1 -obviamente no hice fotos del evento, así que he buscado unas cuantas con humor.

Ahora toca respirar por el regulador.GROSSSSSSSS JUSSSSSSSS GROSSSSSS JUSSSSSSSSSSS (no se me ocurre escribir otra onomatopeya que describa lo que se oye, lo que siempre he oido en los documentales y pelis de buceo, que se parece bastante a como respira Darth Vader por cierto). Joer, pues funciona. Es respirar por la boca y ya está. Se hace raro que el tubo ese flote, como que tira hacia arriba, obviamente flota por estar lleno de aire; a cierta presión además aunque ahora no sé si el aire que te entra está a una atmósfera o un poco más, los aspectos de física del buceo son apasionantes pero no entraban en el programa del microcurso.

Fake 2 - ¿todo bien? sonríe sonríe JUAS JUAS JUAS

Pues nada, al tajo. ¿Ya respiramos? Pues a hundirse como submarinos, bajando en vertical un par de metros. Loren me empezó a lastrar con piedras porque mi flotabilidad más que positiva era patética. Vaya lío manejarse con aletas. Mientras me colocaban de rodillas en el fondo, Marcos nos indicaba sin palabras lo que nos había explicado de como soltarse el regulador y volver a ponérselo. Me salió bastante bien, merced a sus sabias indicaciones. Eso me dió plena confianza, porque me ví respirando con la superficie allí arriba, con buena temperatura y con visión perfecta.

Lo siguiente, lo de las gafas. En la explicación no les había entendido muy bien y la primera vez que lo hice fue un fracaso. Me quito las gafas, obviamente no veo. Intentando tranquilizarme, respiro un poco por la nariz. Cojonudo. El agua salada me inunda las vías respiratorias, ha sido poco, pero toso y me pongo las gafas llenas de agua. Respiro por la boca, vale, creo que esto sigue funcionando y no voy a morir asfixiado. Hago entonces como me han dicho: suelto aire por la nariz llenando las gafas. ¡funciona! Vaya, qué bien veo, si se han quedado más limpias que antes. Perfecto. Le doy un "Me gusta" de Facebook a Marcos para indicarle que todo va bien. Me felicita. Sonrío a través de la máscara y del regulador.


Fake 3 - Molaría, a que sí?

Pues hala, a bucear. Coge y nos invita a seguirle. Va segundo Xabi que se maneja mejor y después yo. Cierra Loren que me va colocando para que pueda moverme, guiándome agarrándome de la botella y corrigiendo la inclinación y la flotabilidad. Al cierto tiempo, ya tengo cierta autonomía. Se aprende instintivamente a aprovechar la gran ventaja que son las aletas y a olvidarte de los brazos para avanzar.

Estoy buceando, me muevo como un pez. Bueno, los peces que tengo alrededor lo hacen con bastante más elegancia, pero me muevo más o menos hacia donde yo quiero, en las tres direcciones del espacio. Nuestros dos senseis nos enseñan fauna y flora marina: un pepino de mar -puaj- una estrellita de mar preciosa, unos mejillones gigantes -nacras nos dijeron luego que se llamaban- y peces que vete tú a saber cómo se llamaban.

La sensación es alucinante. Símplemente alucinante.

Veo la superficie allá arriba, muy arriba. Joer si ni siquiera me duelen los oidos con el truquito de igualar la presión soplando por la nariz tapando los agujeros a la vez.

Pasa el tiempo, casi 50 minutos estamos bajo el agua. Al final, estoy totalmente desorientado, no sabría volver al punto de donde hemos partido, tengo la vaga noción de que hemos hecho un círculo. La flotabilidad no la controlo muy bien, a veces me disparo hacia arriba y los profes me empujan hacia abajo y me regulan con la tráquea esa. Llega un momento que les dejo hacer y ya no me acuerdo cual era el botón de subir y cual el de bajar. Me alivio bastante cuando le doy la lectura de la botella y me indican que ya nos piramos.

Sin embargo, cuando subo y respiro el aire de fuera...me da pena. Quién sabe cuándo voy a volver a disfrutar de esta sensación. Pletórico por las sensaciones vividas, me despojo de todos los chismes en la furgoneta, intercambio experiencias con los compis de inmersión, me indican amablemente todo lo que he hecho mal, por donde hemos ido, lo que hemos hecho...


Cala Morell

He disfrutado como un enano, y me imagino -ahora sí con conocimiento de causa- lo que debe ser moverte de forma realmente autónoma en una inmersión de verdad, en una cueva submarina o en un pecio o en tantas aventuras que nos cuenta mi amigo Abel en su blog Diario de Neo.






La gran pregunta ¿Haré el curso de diving master del universo? Pues no lo sé. Creo que por menos de 300 leuros lo tengo y que puedo hacerlo con bastante flexibilidad horaria en piscinas de aquí de Madrid. Con eso y algun viaje para hacer las inmersiones "de mayores" ya lo tendría hecho. Ya con el título, y algún cacharrito que convenga tener propio, todos los años en la visita anual que todo españolito castellano que se precie debe hacer a algún mar de los que nos circundan, pues darme un gustazo y que me lleven a un sitio con bichitos de colores o lo que más me fliparía: una cueva o un barco hundido.



Y para rematar, Cocido Briceño con los amiguetes...qué más se puede pedir.