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sábado, 24 de diciembre de 2011

VIII Carrera de Navidad de Cercedilla

Cercedilla. 18 de diciembre de 2011.

13.5 km / 1h 20m 20s / 5m 57s x km

Recogí al Fernan y a Dani en el portal de la casa del primero. Desayunamos como campeones en el Leganés Uno y caminito de jeré hasta Cercedilla. Fuimos con bien de tiempo, lo que nos permitió hacer las cosas con calma. Recogimos la bolsa con los regalitos, nos cambiamos, un poco de trote para calentar y ya estábamos en la línea de salida. Un poco de bromas nerviosas y

CUENTA ATRÁS Y ... A CORRER

Empieza la carrera con cuestas abajo, mucha gente aunque no llegamos a apelotonarnos, en cuanto salimos del pueblo empieza el tomate. Y el tomate es el cuestón. Enseguida empiezan las primeras rampas, las más duras que nos encontraremos. Intento subirlas sin parar de correr, aunque ese trote tiene la misma velocidad que una marcheta rápida andando, consigo subir todo corriendo.




Esto me ayuda para no salirme de la carrera y en cuanto bajan las cuestas y hay rampas planas o descendentes seguir apretando. La primera parte transcurre por pistas, así que la serpiente multicolor se estira enseguida.

Llega el tramo en el que se abandona la pista y empieza el slalom. A partir de aquí, se disfruta de verdad. Corriendo entre pinos, hay que tener mucho cuidado con no pisar una piedra mal puesta y no torcerte el tobillo o caerte.



En la zona de Las Dehesas sí hay aglomeración. Hay pasos de arroyos y puertas de ganado que necesariamente obligan a pasar de uno en uno y claro, hay que esperar el turno. Bueno, no creo que fuera a batir el record de la prueba hoy.

En las carreras, tengo la costumbre, no sé si sana o cansina, de avisar los escalones, bordillos, conos, tapas mal cerradas, etc. al correrdor que va detrás de mí. Lo hago con un gesto con la mano detrás de la espalda. Algunos lo agradecen y otros no, pero yo me alegro cuando alguien también lo hace cuando yo voy detrás.

Aquí no, en una carrera como esta cada uno se atiende a sí mismo y bastante tiene con no caerse. Bueno, si hay algún obstáculo muy muy grande si se suele dar una voz. Al principio me sorprende, luego entiendo que si tienes que estar avisando a los demás por cada pequeño obstáculo, no puedes dedicarte a evitar los tuyos.

Los 13.5km se me hacen relativamente cortos, ya que todo el recorrido es muy variado; subes, bajas, llaneas, bajas sorteando pinos a toda leche...

Cayeron unos copos al principio, pero en la segunda mitad de la carrera daba el sol ya en la sierra.

Cuando ya las piernas empiezan a notar el esfuerzo, viene la bajada tremenda (al día siguiente, agujetas seguras en los muslos) y ya estás en el pueblo.

Una carrera estupeda, el tiempo solamente me sirve de referencia para el año que viene, si consigo participar. Buena organización.

Cuando en casa miro la clasificación veo que he llegado el 75 de mi categoría. No está mal, de hecho sería mi mejor participación en alguna carrera, aunque realmente el puesto que me corresponde es el 470 o así. El cachondo de mi primo me inscribió en Veteranos B. Ná menos, a partir de los 50. El caso es que aún así acabaron delante de mí 74 personas que están corriendo con más de medio siglo a sus espaldas.




N del A: Las imágenes (menos el vídeo de entrada en meta que es de Corriendovoy.com) son de Nacho Cembellín www.nachocembellin.blogspot.com que además de esta carrera, muestra cantidad de países y gentes muy interesantes. Un gran trabajo de fotografía en cada entrada de su blog.











sábado, 26 de noviembre de 2011

Subida al puerto de la Fuenfría

Cercedilla, 25 de noviembre de 2011

21.74 km / 1h26m / 15km x hora




Aprovechando mi día de asueto semanal, en este horario de casi parado que tengo, subí a Cercedilla a por los dorsales de la carrera de navidad del 18 de diciembre y ya puestos ¿por qué no subir la Fuenfría?

Me llevé las zapas y un bastón por si una vez arriba me petaba darme un paseillo por allí. No pudo ser.

La expedición estuvo en un tris de no llevarse a cabo, Nicolás se levantó con fiebre y no sabía si llevarle al cole o no. Al final, chute de apiretal y palante. Total, la infección iba a progresar de todas formas como así fue.

Pandora tenía actividad en la guardería con la abuela, así que también fue un pequeño follón. Al final conseguí dejar a cada uno en su puesto, más o menos a su hora. Eso sí, desayunando poco y mal, cosa que no me gusta pero bueno, era un día raro.

Tuve que echar sopa, otro retraso.

Bueno, no hay que agobiarse. Desayuné con Clemente en un bareto de Cercedilla y sentado en la mesa se me iban los pies pensando en el agradable paseo que me iba a dar.


Dicho y hecho, subí hasta el primer aparcamiento de Las Dehesas (qué recuerdos, el cuestón desde la estación hasta ese punto, siempre me pareció lo peor del puerto) me puse los achiperres y a pedalear.

Qué gran día hacía, sol de otoño, viento frío, el campo húmedo de las últimas lluvias. No esperaba nieve ni hielo, como va el año, no.


Joer con el puerto, hasta el mirador de los poetas el 75% del mismo, tiene rampas potentes, lo recordaba más tendido, debe ser que me pesa el culo aún más que antes. Además, como dejé el coche en la primera rampa, pues tuve que empezar con el molinillo desde el minuto inicial, sin ningún descanso. Qué era aquello de calentar…



Desde el mirador, se atraviesa una pradera típica de la sierra de guadarrama y ya te metes en el último tramo, el del mirador de la reina. En el puerto ya se veía pasar el viento del norte a toda leche, el Montón de Trigo tapado a veces.



Total que una vez arriba, mear, comer algo, vaciar el bidón de agua y para abajo Yuuuuuujujuju los años que tengo y todavía me pone bajar a todo meter un puerto de montaña con la bici.




De camino para arriba fui probando las nuevas capacidades de mi teléfono listillo, la brújula, el GPS, lo de compartir la ubicación via Whatsapp. Sobre todo esto último es lo que veo más útil, yo creo que ha sido la primera vez que comunico exactamente a alguien dónde he hecho la excursión.





Un paseito de 1h30m. Genial. Ahora a casa a hacer las tareas propias de mi sexo y condición laboral; a saber, recoger a los chavales y llevarles al médico.